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Cuadros dorados
El oro capta la luz y cambia con ella a lo largo del día. De los biombos japoneses al periodo dorado de Klimt y nuestras obras Signature, estas son las piezas que hacen brillar una pared.
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Convivir con el oro en la pared
El oro es un acento, no un fondo: una sola obra dorada suele bastar para despertar una estancia de tonos neutros, beige, blanco roto o gris cálido. Dialoga con naturalidad con el latón, la madera oscura, el terciopelo y el zellige, de ahí su lugar en tantos interiores marroquíes.
En nuestras impresiones, los toques de oro se reproducen en color: evocan el pan de oro sin serlo. Para que vibren, ilumine la obra de lado, con una ventana o un aplique, mejor que de frente.
Para enmarcar, un marco negro, clásico o americano, hace resaltar el brillo del oro por contraste; sin marco, la obra resulta más ligera. Cada obra se puede ver a escala en su pared antes del pedido.
Preguntas frecuentes
¿Los toques dorados son pan de oro auténtico?
No. Son impresiones: el oro se reproduce con las tintas de impresión, sin lámina metálica. El efecto sigue siendo cálido y luminoso, sobre todo con luz lateral.
¿Qué marco para un cuadro dorado?
En lienzo, el marco americano negro, en el que la obra parece flotar, o el marco clásico de madera negra. Sin marco, el lienzo da un resultado más contemporáneo.
¿En qué estancia colgar un cuadro dorado?
Donde haya luz: salón, entrada iluminada por un aplique, dormitorio de paredes claras. Evite solo una pared siempre a contraluz, donde el oro parece apagado.
